Se levantan las persianas,
una ráfaga inteligente anuncia un brindis en el cielo.
Cada uno tiene asiento designado. Transportes saturados.
Autos y tranvías solo para privilegiados, quienes se especializan en cheques bien firmados.
Odisea por llegar primero, avidez y euforia sofocan a los seres vivientes.
Sin comprender que aveces el cielo no se captura con un anzuelo.
Marina Saul Dayan
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