Y los años van cayendo con todo su peso sobre los recuerdos, sobre la vida vivida, y el pasado comienza a enterrarse en algún desconocido lugar, en una región del corazón y de los sueños en donde permanecerá, intacto a la vez, pero cubierto por la mugre de los días, sepultado bajo los libros leídos, la impresión de otros países, los apretones de manos, las tardes de mate, las borracheras, los malentendidos, el amor, las indigestiones, los trabajos.
Termino de creer que mi rutina diaria podría demostrar la validez que tiene la frase, fracasando en el intento de congelar esos momentos. Por eso, cuando empieces tu rutina, ¨ama pichón¨.
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